Semillas del común – Guillermo Quintero Vargas

En esta intervención, el artista Guillermo Quintero se tomó las fachadas exteriores de un inmueble ubicado en la esquina de la calle 37 con carrera 23 para reivindicar la memoria de dos de los más connotados representantes de la historia de Colombia e Hispanoamérica, nacidos en territorio santandereano en diferentes épocas: José Antonio Galán y Luis Carlos Galán Sarmiento, con cercanas características ancestrales de familia, territorio y aproximaciones palpables en su legado cultural, social y político.

Para ello se realizó el cubrimiento total de las paredes exteriores con un color vino tinto matizado, preparado con el procedimiento tradicional de la mezcla de tierras, agua y fijador. los espacios de las puertas y ventanas se cubrieron con módulos ensamblados, en cuadrantes de madera con franjas textiles entrecruzadas; sobre el muro de la calle 37, se reescribió de forma tallada el contenido del poema Comuneros del Socorro, texto incluido en el libro Canto General, escrito por el premio nobel chileno de literatura Pablo Neruda en 1781, quien con sus versos hace alusión directa a unos hechos que guardan relación profunda con trascendentales sucesos históricos de las gentes de nuestra región.

Como actividad complementaria se convocó a ciudadanos y ciudadanas de la región de apellido Galán a participar de una lectura del poema y a hablar sobre su parentesco o vinculación con la descendencia de los dos líderes santandereanos.

 

COMUNEROS DEL SOCORRO (1781)

Fue Manuela Beltrán (cuando rompió los bandos

del opresor, y gritó: “Mueran los déspotas”)

la que los nuevos cereales

desparramó por nuestra tierra.

Fue en Nueva Granada, en la villa

del Socorro. Los comuneros

sacudieron el virreinato

en un eclipse precursor.

 

Se unieron contra los estancos,

contra el manchado privilegio,

y levantaron la cartilla

de las peticiones forales.

Se unieron con armas y piedras,

milicia y mujeres, el pueblo,

orden y furia, encaminados

hacia Bogotá y su linaje.

 

Entonces bajó el Arzobispo.

“Tendréis todos vuestros derechos,

en nombre de Dios lo prometo.”

 

El pueblo se juntó en la plaza.

 

Y el Arzobispo celebró

una misa y un juramento.

 

El era la paz justiciera.

“Guardad las armas. Cada uno

a vuestra casa”, sentenció.

 

Los comuneros entregaron

las armas. En Bogotá

festejaron al Arzobispo,

celebraron su traición,

su perjurio, en la misa pérfida,

y negaron pan y derecho.

 

Fusilaron a los caudillos,

repartieron entre los pueblos

sus cabezas recién cortadas,

con bendiciones del Prelado

y bailes en el Virreinato.

 

Primeras, pesadas semillas

arrojadas a las regiones,

permanecéis, ciegas estatuas,

incubando en la noche hostil

la insurrección de las espigas.

 

Pablo Neruda

Gen-te – Frank Rodríguez Rojas

GEN-TE

(Archivo / Memoria / Territorio)

Con toda evidencia, la más antigua división entre el campo y la ciudad se borra bajo nuestros ojos y este hecho se revela como una de las más drásticas mutaciones que afectan a nuestra civilización. Se precipita la fusión entre el campo y la ciudad (George Duby, 1998)

La relación campo – ciudad se entiende de manera cotidiana desde el abastecimiento alimentario y desde la migración. En Colombia, particularmente, también se relaciona con el desplazamiento forzado a causa de diferentes eventos de violencia. En una ciudad como Bucaramanga hay varios ejemplos de barrios que se han construido en la historia reciente sobre espacios destinados a las labores agrarias o pecuarias; fincas o haciendas que se convierten en barrios. Es el caso de Los Colorados, ubicado en la comuna 1 al Norte de la ciudad. El barrio vive en constante relación con lo rural, lo cual se evidencia en el uso de su suelo, en los relatos de sus habitantes, en las relaciones vecinales, en la preponderante condición de migrantes que identifica a sus habitantes y hasta en los artefactos domésticos y los archivos familiares que detonan la memoria del lugar. Son frecuentes los conciertos de música campesina, los mercados campesinos de fin de semana, el secamiento del cacao frente a la casa o las caminatas por la veredas cercanas. Todo esto entra en diálogo con las dinámicas urbanas, con lo que significa ya no vivir en el campo sino en una ciudad.

El proyecto Gen-te propuso el desarrollo de una acción artística a través de la indagación en el recuerdo y la búsqueda en el material de archivo doméstico de la comunidad del Barrio Colorados, en colectivo con jóvenes que lo habitan y actualmente hacen parte de procesos juveniles locales. Muchas de estas imágenes representan escenas geográficamente distantes, que nos hablan de los orígenes diversos de los pobladores de este sector de la ciudad, oriundos de la zona rural del departamento de Santander o de otros departamento del país.

Entre las actividades realizadas se llevaron a cabo una serie de laboratorios en torno a la creación y apreciación de la imagen, con el fin de acercar a la comunidad a la gramática que se utiliza en el momento de la creación de una narración. Estas herramientas se orientaron hacia la búsqueda de material de archivo doméstico -fotografías, textos, relatos u objetos que hablen de los orígenes agrarios y geográficamente diversos que hacen parte de este contexto-. Con el material recopilado se construyó un recorrido por esa frontera rural-urbana, un encuentro con la historia no contada de la ciudad, la historia de la formación de los barrios y los recuerdos que generan arraigo en las personas con respecto al territorio que habitan.

Actualmente la imagen digital circula de manera rápida y efímera, y en pocos años las plataformas virtuales serán el álbum familiar de muchas personas. Otro propósito de los laboratorios es sensibilizar a un grupo de jóvenes frente a la importancia de las fotografías de archivo como objeto físico y contenedor de historia, transferir conocimiento y brindar acceso a las herramientas que posibilitan la creación del archivo propuesto y su continuidad por medio de la alimentación, la preservación y la conservación por parte de la misma comunidad. Adicionalmente, al relacionar este archivo con la tecnología, espacios virtuales, realidad aumentada y realidad virtual, entre otras, se garantizarán las condiciones para que el archivo permanezca vivo y se relacione con otras experiencias similares a nivel mundial.

 

TODAS LAS DEMÁS FOTOS DE LA CARPETA. INCLUIR COMO PIE DE FOTO EL NOMBRE

Gen-te fue un proyecto realizado por

José Ricardo Contreras -Artista Plástico y Audiovisual

Frank Rodríguez Rojas -Artista Audiovisual y docente

Visite la página de Facebook aquí.

Consulte el documento del proyecto en inglés aquí.

Amperajes de la memoria – Miguel Ángel Gelvez

La investigación y creación sobre la memoria es un acercamiento al recuerdo, al relato, al olvido y a la reconstrucción de las historias, hechos, lugares y cosas que han trazado el proceso histórico de una comunidad. Las acciones y creaciones de las personas inquietas por su contexto, son nodos de un tejido de tiempo que es transformado y derivado en paisaje común, cuando lo generacional funda una pregunta y salvaguarda una nueva mirada a ese territorio expresivo y memorial.

Amperajes de la memoria propuso un “corrientazo físico y afectivo”, que reactivó esa memoria desvanecida en el tiempo, desde la palabra, la charla, el relato y la recordación. Desde la performatividad y las posibilidad relacional de las artes vivas, se realizaron recorridos y tránsitos por lugares comunes, en búsqueda de memorias personales y/o colectivas en varias de las comunidades del sector norte y del centro de Bucaramanga. El electrorecorrido que se propuso tenía una labor esencial en la síntesis comunicativa. Primero, permitir el diálogo con el-la otro-a desde las diferencias, luego, suscitar la recordación como elemento investigativo de la memoria y el territorio y posteriormente, generar la captura, grabación y condensación de las voces que nos hablan y traducen los tiempos y los lugares desde los distintos tonos y ondas que han construido ciudad.

Las distintas voces encontradas en el proyecto se constituyen en elementos de tensión que nos hablan de otros lugares, de otras nostalgias, de esos otros  espacios importantes para la comunidad y que son nodos patrimoniales del día a día de los microterritorios. La historia y sus protagonistas en cierto alejamiento de lo histórico-académico y más cercana a la realidad de los contextos nos muestra otros vectores donde encontrar la traducción comunal y sus diferencias.

El tiempo se mueve y se re-cuenta cuando la conexión se da y sentimos el corrientazo de la memoria como una saudade, es decir cuando nos permitimos el diálogo para conocer que pensamos, que somos, que soñamos y que hemos vivido.

VenAcá – Alexandra Gelis

Un juego de palabras busca trocar veneca, forma peyorativa utilizada en la ciudad al referirse a las venezolanas, para extender una invitación al acercamiento y al diálogo. Se escucha por doquier que el masivo movimiento venezolano tiene en alerta a toda Sudamérica, que ningún país estaba listo para recibir a más de 3 millones de migrantes que recorren el continente. Por su proximidad geográfica, Colombia es el país a donde han llegado más venezolanos ya sea para residir o como destino temporal, lugar de paso en la peregrinación hacia otros países de la región. La ciudad de Bucaramanga aparece tras un sinuoso recorrido como un primer respiro en su largo trayecto, un primer encuentro con la dureza urbana, la soledad, la precariedad y el dolor del éxodo.

Ven acá construyó un espacio de encuentro para repensar los conflictos locales que se han producido en Bucaramanga como consecuencia del éxodo venezolano. A partir de una intervención pública con video instalaciones, testimonios y performance, se generó la oportunidad de conversar y negociar nuevos imaginarios que cuestionan dinámicas de abuso y discriminación contra las inmigrantes venezolanas. La obra es el resultado de un proceso psicogeográfico, un encuentro con lo inesperado, el entorno que afecta y produce nuevos conocimientos. Comienza en Café Madrid y continúa  en las calles de Bucaramanga, los barrios populares, parques y cuartos de hotel a través de las historias de 10 mujeres venezolanas en éxodo y resistencia.

El Parque de los Niños es uno de los lugares de llegada y encuentro de los venezolanos en la ciudad. En un local comercial con grandes ventanales frente al parque se construyó el espacio expositivo en el que nueve canales de video reproducen cada uno la historia de una mujer migrante narrada en primera persona. Billetes venezolanos fuera de circulación, sin valor, se convierten en un medio de comunicación, pequeñas piezas de arte alteradas con dibujos, sellos y textos íntimos escritos por la audiencia para pegarlos en la vitrina formando un mural de testimonios. Un sello artesanal de caucho con tinta invisible (ultravioleta) con el título Ven Acá habla de lo que significa estar ahí y no ser visto. Las protagonistas de estas historias asisten a una serie de eventos, reuniones y conversaciones abiertas con los y las visitantes para repensar nuevos imaginarios y formas de organización social y resistencia.

Así, un espacio cultural clase media se convierte en un espacio de reunión de pensamientos disidentes, marginales, invisibilizados, subalternos que rompen las jerarquías del autor / sujeto / espectador y nos posiciona a todas como agentes activas de su creación.

Ver Vídeos

Durante el trabajo de campo con las mujeres se volvía siempre sobre la necesidad de hablar, de “sacar y soltar”.  Por ello se gestionó la creación de un libro en el que ellas aportaron poemas, canciones y frases cortas que acompañan las memorias del proyecto. Adicionalmente, se recopiló un libro de fotografías que recoge momentos especiales del proceso y expande las voces de estas mujeres mientras nos invita a conocer otros de sus entornos. Ven Acá Bucaramanga es el primero de la serie. Puedes descargarlo haciendo click aquí.

En la práctica, Ven Acá ha sido una fuente de trabajo. Las mujeres participantes recibieron un salario y algunas de ellas fueron empleadas durante la exhibición de la obra como voceras de un pensamiento colectivo.  

Debido a la gran relevancia del tema en este momento y la necesidad de abrir espacios de diálogo entre la mujer venezolana y las naciones donde migran, Ven Acá aspira ser continuado en diferentes ciudades de Colombia y otros lugares del mundo.

Alexandra Gelis – Jorge Lozano

en colaboración con las participantes:

Marlobys Flores Yornelis Flores

Gladys Sánchez Yuruani Gimenez

Yulesquis Perdomo Yisel Leal

Dayani Durán Euclidfannith Silva

Elio Castillo Alba Pérez

alexandragelis.com/venaca

 

Memorias en Diálogo

En la Casa Luis Perú de la Croix, una de las edificaciones emblemáticas del patrimonio arquitectónico de la ciudad, se presentó en el marco de Espacios Revelados 2018 el resultado de 5 proyectos de investigación y creación que hacen una reconstrucción simbólica de Bucaramanga con miradas que atraviesan lo estético, lo histórico y lo popular.

MEMORIAS EN DIÁLOGO

Archivo de ciudad

A partir de la mirada subjetiva, la apropiación de la ciudad y sus máscaras, la forma propia y personal de recorrerla y la manera única y particular de vivir Bucaramanga, un grupo de artistas rescata y pone en evidencia algunos elementos urbanos que se presentan en ella. La complejidad urbana, su historia, sus habitantes, la plaza de mercado, la estación del tren, el baile, la fotografía y el documental son solo algunos de los aspectos que se recogen y se convierten en puntos de referencia para entender la complejidad de los comportamientos cotidianos de la vida en Bucaramanga.

A través de distintas búsquedas y miradas, la memoria colectiva entra en diálogo y permite al espectador descubrir su ciudad desde otros lugares, generando lugares comunes o lejanos que le permiten ampliar su perspectiva y construir una mirada propia.

Bucaramanga fue el punto de partida. La propuesta, que artistas indagaran en aspectos de la ciudad que llamaran su atención. Como resultado, encontramos una mirada del crecimiento urbano de la ciudad a través del ojo del fotógrafo Andrés Platarrueda; una reivindicación del ferrocarril, su historia e importancia desde la perspectiva de quienes trabajaron en la estación de trenes Café Madrid; un acercamiento y redescubrimiento al mundo de la cumbia como manifestación clave de la cultura popular bumanguesa; la creación de un archivo sonoro sobre la plaza de mercado Guarín y la recuperación de su cotidianidad y funcionamiento orgánico; y la recopilación de videos y fotografías documentales de la ciudad de principios del siglo XX hasta hoy.

 

La ciudad bonita en los ojos de Platarrueda- Andrés Platarrueda

Andrés Platarrueda es un personaje emblemático en Santander, conocido principalmente por sus fotografías históricas sobre Bucaramanga pero también por sus acercamientos a la pintura, a la música y al cine. Platarrueda aprendió el oficio solo, con ayuda de algunas revistas argentinas de fotografía, y dedicó su vida a congelar imágenes de su territorio y a inmortalizar procesos constructivos en el mismo; por ejemplo, en 1971 en Bucaramanga arrancó la construcción del Viaducto García Cadena y de manera juiciosa fotografió día a día la evolución de la obra, desde sus cimientos hasta su finalización, logrando un registro muy valioso en la memoria histórica de la ciudad bonita.

La selección de fotografías que compone la muestra presenta el crecimiento urbano de Bucaramanga, y sobre todo el desarrollo de vivienda de interés social contratada por el Instituto de Crédito Territorial (ICT).

 

El gran archivo de Bucaramanga – Luis José Galvis y Juan José Virviescas

Este proyecto es el inicio de la recuperación de la memoria audiovisual de Bucaramanga donde se recopilan archivos fotográficos y cinematográficos desde comienzos del siglo XX hasta la actualidad. Las obras seleccionadas fueron realizadas por artistas nacidos o radicados en la ciudad, quienes dejaron huella de su crecimiento y transformación. Las fotografías evidencian momentos iniciales del siglo pasado en los que se fueron mezclando el mundo rural y el mundo urbano. Por su parte, las imágenes cinematográficas dan evidencia de cómo ha cambiado la luz, el movimiento, el sonido y los espacios de Bucaramanga desde los años sesenta.

 

Riel- Fidel Yordán Castro

 

El crecimiento urbano y el desarrollo socioeconómico de la zona Norte de la ciudad de Bucaramanga tuvo su epicentro en la antigua estación de trenes Café Madrid, siendo los obreros ferroviarios y sus familias los primeros asentados en este suelo. Muchos de ellos apuntalan con sus relatos, hasta el sol de hoy, las memorias y conocimientos que nos permiten a las nuevas generaciones de bumangueses construir imaginarios sobre un pasado en rieles, sobre un tiempo de máquinas, sonidos, señales y flujos indelebles de mercancías y de gente.

La obra RIEL utiliza entrevistas realizadas a 3 obreros pretéritos del ferrocarril en Café Madrid para construir una narración textual sobre el devenir de la terminal y las dinámicas laborales, sociales y económicas que se configuraron en torno a esta. El texto está dividido en diez páginas que el público puede imprimir manualmente, llevándose consigo un folleto. Este acto de imprimir, esta cargado de simbologías gracias a la interacción de las personas con 10 fragmentos de un riel extraído de la antigua vía, seccionado y convertido en sellos tipográficos con los que se imprimen fragmentos de la narración.

 

La ruta perdida de la cumbia – Richi Oviedo

Uno de los referentes más importantes de la cultura popular bumanguesa es la cumbia urbana. Este proyecto explora el baile, la música y la estética que se tejen alrededor de la cumbia urbana a través de expresiones típicas, cuentos, tradiciones, lugares y fiestas, con la intención de despertar la curiosidad del público y reivindicar las raíces y la idiosincrasia de este movimiento llamado “popular style”.

 

Registro y memoria del patrimonio inmaterial de la plaza de mercado Guarín- Jimmy Fortuna y Milton Afanador Alvarado – 2entesmagazín

A través de  un ejercicio plástico y visual, este proyecto recoge las voces e imágenes de los protagonistas y habitantes de la plaza de mercado Guarín con el fin de construir paisajes sonoros y avanzar en la recuperación testimonial, arquitectónica de un espacio icónico como lo es una plaza de mercado en una ciudad. Con ello se quiere evidenciar el transcurrir de eventos cotidianos y mostrar una parte de la identidad en relación con espacios físicos en constante transformación para que las futuras generaciones tengan acceso a estos registros y memorias cotidianas de la plaza desde la narración oral.

Ciudades Imposibles- Aristeo Mora

Ciudades Imposibles es una plataforma que estudia y analiza la forma en que los proyectos arquitectónicos y urbanísticos inconclusos o fallidos afectan distintas ciudades en el mundo. El proyecto se desarrolla a partir de diferentes prácticas que tienen la intención de investigar las posibilidades y consecuencias de los futuros imaginados en el pasado de nuestras ciudades.

Ciudades imposibles Bucaramanga fue un museo provisional que albergó una colección fantasma compuesta por las recreaciones de planos, maquetas y vestigios de las obras arquitectónicas y urbanísticas proyectadas y nunca realizadas en la ciudad de Bucaramanga a partir de 1900. La colección de este museo aparecía de forma intermitente en los espacios del antiguo Club Los Profesionales de Bucaramanga. Realizamos recorridos guiados a través de este edificio para revivir los proyectos fallidos y visualizar cómo sería Bucaramanga si se hubieran llevado a cabo.

La visitas por este lugar fueron activadas con la ayuda de una serie de pistas sonoras generadas in situ para el propio museo en el interior del edificio, haciendo uso de las sonoridades de los materiales del espacio, suelos, paredes, objetos y sonidos ambientales que dialogaban con una serie de narraciones que le permitieron al público adentrarse en la utopía de Bucaramanga.

Los recorridos fueron activados por un grupo de guías y músicos, quienes condujeron a los espectadores en una especie de “travelling” a través de la historia de la ciudad imposible de Bucaramanga.

Aristeo Mora

Hola,
Probablemente no sepan quiénes somos, así que antes de seguir con este recorrido nos gustaría contarles algunas cosas.

Nos gustaría contarles, por ejemplo, que esta obra empezó en México, pero que en ese momento solo éramos tres personas en el equipo: Aristeo, Kenji y Cecilia. Después, como siempre pasa, se sumaron más amigos: Adriana y Lucía vinieron a darle vida a los planos, Alexis y Mike fueron quienes los consiguieron, Néstor nos ayudó a acceder a los lugares donde estaba la información, Samuel nos habló de los archivos perdidos de Bucaramanga y un grupo de músicos y artistas se sumaron para crear este recorrido por la historia de la ciudad a la que nos habían invitado.

Quisimos hablar de Bucaramanga y nos dimos cuenta de que por cada habitante hay una ciudad, y de que esas ciudades a veces tienen mucho en común y a veces no. También nos dimos cuenta de que muchas de esas ciudades ya no existen, porque desaparecieron; y que muchas otras nunca llegaron a existir. Que solo llegaron a ser promesas. Promesas que no se cumplieron y que todavía andan como fantasmas entre los muros de la ciudad real en la que caminamos todos los días. Porque las promesas no siempre se olvidan tan fácil como nos gustaría, casi siempre permanecen, aunque solo sea como un recuerdo lejano y borroso.

De esa Bucaramanga decidimos hablar: de la que nos prometieron. De la que nunca fue. De la ciudad que pudo haber sido o debería haber sido o nos dijeron que iba a ser. De los recuerdos que no tenemos, pero que alguna vez creímos que íbamos a tener, porque así también lo creyeron nuestros padres o nuestros abuelos.
Decidimos leer en los lugares que nos prometieron construir, esos que iban a cambiar nuestras vidas para mejor, las intenciones de las personas que nos precedieron.

Así que empezamos a buscar datos sobre la historia de Bucaramanga. Información objetiva, certera, precisa, que nos permitiera formarnos una idea exacta de cómo había sido el devenir de esta ciudad. Información que nos permitiera elaborar una lista de todas las promesas que nos habían hecho y que nos ayudara a entender por qué no se habían cumplido y a decidir si acaso es mejor que haya sido así.

¿Pero dónde se guarda la memoria de una ciudad?

Samuel fue el primer historiador con el que entramos en contacto cuando empezamos a trabajar. Él ya lleva muchos años investigando proyectos fallidos de Bucaramanga. Después encontramos a Alexis y a Mike, que también son historiadores. Ellos entraron en los archivos de la ciudad, en Bogotá y en Medellín, para conseguir planos de los proyectos. Fue complicado porque la mayoría son proyectos privados así que su memoria no se resguardó en ningún archivo público. De hecho, mucho material fue rescatado de internet o del archivo personal que Alexis tiene.

Alexis es un historiador bastante atípico, él colecciona cosas que le parecen raras porque está seguro de que en algún momento serán valiosas para contar la historia de Bucaramanga. Cuando Mike iba a los archivos, Alexis le decía: “lo más raro que encuentres, a eso sácale foto, seguro que eso nos sirve más que los planos y libros con informaciones generales”. Alexis y Mike, de hecho, todavía no han terminado la investigación que iban a hacer para esta obra, porque el trabajo es mucho y es difícil, pero, con lo que tenemos hasta hoy, Mike ya montó unas fichas con mucha información, que podrán ver con más calma al final de la obra.

1. Los vestigios

En 1910 mirar el futuro con esperanza parecía una idea razonable. Tanto que en el acto de inauguración del Centro de Industriales y Obreros, aquí en Bucaramanga, el señor Jorge Villamizar dijo:

Este suelo excepcionalmente fértil, esconde en sus entrañas tesoros inagotables en metales y piedras preciosas. Él y Rusia son los únicos productores de platino que se consume en el globo; en grandes cantidades el oro, para sustituir nuestro inmundo papel moneda; el hierro y el acero que descuajarán nuestras selvas seculares, y convertidos en rieles y locomotoras, traerán el progreso a impulsos del vapor, gracias al ingenio del inmortal Watt; el plomo, no ya para el proyectil fratricida, sino aliado al estaño servirá en forma de tipos para vaciar en ellos las ideas redentoras de la civilización; el carbón mineral, energía almacenada por los candentes rayos de un sol tropical, la devolverá en forma de luz, fuerza, calor, y transformará el marasmo de nuestros rutinarios talleres en el vertiginoso girar de las máquinas.

Durante nuestra investigación nos encontramos con muchos planos de diferentes épocas y proyectos. Papeles, algunos viejos, algunos ya amarillos, surcados por líneas de tinta y grafito. Muchas casi borradas, a punto de desaparecer. Líneas que eran calles, edificios, zonas comerciales, plazas públicas, casas nuevas en barrios amplios de precios accesibles para los hombres y mujeres que trabajaban juntos y que traerían la prosperidad a Bucaramanga. Planos de la Mutualista, de Sotomayor, de El Prado, de la Victoria, de Real de Minas, de Ruitoque. Planos de la solidaridad y la ayuda mutua, de una ciudad entera construida en pos del bien común. Planos de una ciudad diseñada como una empresa.
Planos en los que, si se hace un esfuerzo y se invierte un poco de imaginación, se alcanza a ver la metrópoli que les prometieron a quienes llegaban a poblar esta tierra de montañas y quebradas.

La sociedad mutual se desplegaría en una ciudad planificada justo para eso. Planear la ciudad era planear la sociedad. El desarrollo urbano sería el factor más importante del progreso, porque haría avanzar a la sociedad hacia la mutualidad.

La leyenda que acompaña esos planos es la del discurso de quienes prometieron esa ciudad. En La Vanguardia Liberal de un día de 1922, alguien escribía:

“Tal es, a grandes rasgos, el diseño vital de la ciudad que se apellida “La sultana de Suratá” y también “La Ciudad Promesa”, con sobra de razón, pues cuando terminen su ferrocarril y acueducto y se desarrolle ampliamente la industria petrolera, en la cual es riquísima la región, vendrán para la ciudad épocas que llenarán de asombro a los extraños y de orgullo a sus hijos…”

Los ordenamientos urbanos a los que pertenecían estos planos, construidos por iniciativa privada, con el tiempo perderían su relación con la empresa que los construyó y pasarían a ser propiedad de quienes los habitaban.

Imagina una ciudad en donde sus habitantes se apoyan los unos a los otros,
una ciudad que crece al compás de la vida de esas personas.
Esa era la ciudad que nos prometieron,
¿Qué vestigios nos quedan de aquella promesa?

Aristeo Mora

Una ciudad es una creación colectiva y puede leerse como un testimonio de las costumbres, los conocimientos y el modo de vida de quienes la construyen y habitan. Los vestigios arquitectónicos hablan de sus habitantes: son a la vez causa y consecuencia de sus acciones. Quienes construyen plasman en su obra su visión del mundo: sus intereses económicos y sociales.

2.Ciudad en ciernes

La geografía impone condiciones y límites a las ciudades:
Bucaramanga está en una meseta rodeada de montañas y quebradas.
Accidentes geográficos que hicieron que se sintiera aislada del resto del país durante mucho tiempo.
La ciudad se levanta sobre un suelo al que el agua desplaza, un suelo que tiende a desaparecer.

A principios del siglo XIX se construye el sistema de drenajes y acueductos de la ciudad; túneles subterráneos, represas y canales que modifican la forma del territorio, alterando el cauce de los ríos y borrando los rastros que el agua solía dejar a su paso.

En la actualidad muchos ríos corren bajo nuestros pies, muchos acueductos hay sepultados bajo el pavimento. La forma de nuestra ciudad, su trazado, ya no la marca el curso del agua, sino las calles que hemos colocado según nuestra idea de lo práctico y lo conveniente. Sin embargo, todavía hoy se siguen inundando muchas zonas de la ciudad. Las zonas por las que solían pasar ríos. Sin importar lo que nosotros decidamos, el agua siempre reclama su territorio.

¿Quién ordena una ciudad?

A mediados del siglo XX los índices de natalidad subían mientras miles de inmigrantes llegaban a Bucaramanga desde el resto del país, escapando de la violencia y la miseria. Así que la periferia de la ciudad, ahí donde el terreno sufre más problemas de erosión, donde la tierra más se deshace bajo los pies de quien la pisa, comenzó a llenarse de asentamientos precarios.

Es aquí cuando se elaboran los planes de Renovación de la Ciudad, de Ordenamiento, de Desarrollo de Vivienda Pública, los de Recuperación del Centro Histórico, de Ordenamiento de 1950 a 1982, de Renovación de la zona de la Rosita, de Creación de una Zona Metropolitana para Bucaramanga y muchos más que nunca llegan a ser suficiente.

¿Cuántas ciudades diferentes imaginamos?
¿Cuántas nos prometieron?
¿Cuántas Bucaramangas proyectamos y dibujamos?
¿Cuántos de esos dibujos se han borrado ya?
¿Cuáles son los que recordamos todavía?
Si la ciudad prometida apareciera ¿Sería realmente la solución a nuestros problemas?
¿Nos ayudaría a vivir la vida que queremos vivir?
¿Existe una ciudad que sea buena para todos los que la habitan?

3.Ciudad promesa

Ahora, Bucaramanga se ha llenado edificios. El ruido de grúas, martillos y sierras ha reemplazado a las cigarras que cantaban en verano. ‘La Pequeña Manhattan’ le dicen ahora a Bucaramanga, realmente la llaman así hoy en día. Quizá era esto lo que nos hacía falta. Quizá los dueños de la ciudad tenían razón. Quizá el destino de Bucaramanga era este: ser el reflejo de la economía colombiana, sana, boyante. El destino de Bucaramanga era ser la ciudad de los hijos rebeldes. Los que no aceptaron su destino. Los hijos que tomaron las riendas de su vida y se enriquecieron. Los medios que emplearon para enriquecerse los sabrán ellos, pero no son de nuestra incumbencia. A nosotros solo nos toca vivir en la ciudad a la que los rebeldes llegan y en la que como alquimistas convierten su dinero en ladrillos y los ladrillos en torres blancas. Torres tan altas que les permiten ver el futuro, pero no lo que pasa abajo, a su alrededor, en el presente. Lo que está sucio, en Bucaramanga se lava, y hasta el dinero, ese papel moneda inmundo del que hablaba Jorge Villamizar, se vuelve bonito, como la ciudad.

En las orillas, sin embargo, se siguen acumulando personas. Los que no encuentran lugar en la ciudad siempre son indeseables, porque le recuerdan a la ciudad su fracaso. Los indeseables son la prueba viviente de que las promesas casi siempre se quedan solo en eso. La prueba de que por mucho que se lave, algunas manchas no se quitan, y que por mucho que intentemos olvidar, algunos fantasmas no descansan nunca.

Aristeo Mora Aristeo Mora

4. El futuro

Mirando a nuestro alrededor, aquí mismo donde ahora estamos, puede verse que la ciudad reclama rápido la tierra que no se usa. Que bastan solo un par de años de abandono para que la naturaleza exija que se le devuelva lo que es suyo, para que lo tome sin pedir permiso.

¿Qué ciudad piden estos montes, estas quebradas, estos ríos, estos murciélagos?

¿Quién vendrá aquí después de nosotros? ¿De quién será esta ciudad?

Aristeo Mora

Los fantasmas que los acompañarán serán los de las promesas que nosotros les hagamos. Quizá no nos recuerden a nosotros, pero recordarán lo que les prometimos, así que es importante no dejar de proyectar, no dejar de desear algo para un futuro, aunque no sea para el nuestro. Confiar en que alguna vez, alguien encontrará los planos que dibujamos y los entenderá, aunque el tiempo ya esté a punto de borrarlos. Solo hay que tener en cuenta una pequeña cosa:

Debemos pensar bien nuestras promesas. No se pueden crear fantasmas a la ligera.

Dirección: Aristeo Mora.
Instalaciones en el espacio: Adriana Salazar.
Música: Kenji Kishi.
Asistencia de dirección: Luis Falcón.
Vestuario: Pablo Villalpando.
Investigación y archivo: Alexis Acero Rangel, Michael
Pacheco González.
Restauración y maquetación de planos: Lucia Ortiz.
Producción: Daniela López.
Locución: Paola Covelli.
Ejecución:
Juan David Lozano González.
Stella Echavez Aguilar.
Daniel Convers.
Vanessa Lopez.
Ingeniería de sonido: Ricardo Andres Barreto Lugo.
Guía: Nicolás Usaquen Rubiano.

Bucaramanga 24, 25, 26 y 27 de noviembre del 2018.

*Consulta las fichas de los proyectos inconclusos haciendo click aquí, y todos los archivos, planos e imágenes disponibles, aquí.